Noticia y explosión de interés, odio y, afortunadamente, también elogios.
Fue el mismo día en que iba a debutar en directo, en el Costello Club, una sala con aforo, buen sonido y cierto prestigio -lo anterior fue un experimento, muy grato: mini-recital en el local de ensayo, como telonero de Los Autócratas, amigos queridos y admirados-. El estreno en concierto fue también como telonero, de mi querido y admirado Algora. Víctor dio un concierto redondo, acompañado de Nacho y Javi, que le arropan tan bien con la guitarra eléctrica, el teclado y la electrónica como ya lo hicieran con la acústica y el trombón, en aquellos conciertos en los que, aún a medio hacer, estrenaban las canciones que han acabado haciendo de ‘Galimatías’ el disco caleidoscópico y celeste que es, espacial y maravilloso.
Antes de que Algora hiciese lo suyo -emocionar dándolo todo- yo hice lo que pude, y salió muy bien. Desde el escenario el concierto lo veía mal, y lo escuchaba raro: mi voz mucho más alta de lo que estoy acostumbrado, las luces de frente y pocas referencias más, aparte de si la gente aplaudía entre canción y canción, o si se reía de las gracietas con las que procuré amenizar los tiempos muertos. Afortunadamente hubo aplausos al final de todos los temas, y debía yo de tener la noche simpática, porque me rieron mucho las gracias. Cuando terminó el concierto, hubo bastantes amigos que me dijeron que les había gustado más en vivo que en disco.
Me resulta sorprendente que, lo que yo hago, pueda gustar más en concierto, en una sala, que tal y como queda grabado todo, mezclado y masterizado sin salir de casa. Porque Raúl Querido es un proyecto en esencia casero. Y porque siempre pensé que, el día en que me decidiese a cantar en público, todos alrededor huirían horrorizados. Supongo que el haber esperado muy poco para empezar a grabar, pero haber grabado muchas canciones antes de probar a interpretar unas pocas en directo, ha hecho que sepa afinar o entonar mejor de lo que podía imaginarme cuando concluí mis primeras composiciones.
O quizá no. Pero da igual, porque lo importante -lo único importante, creo yo, cuando decides dar un espectáculo en vivo, y cobrar la entrada- es que la mayoría de los asistentes pase un rato divertido, que les resulte más intenso que extenso, y que se vayan a casa con una idea más o menos duradera de lo que han visto.
Todas las personas que, profesionalmente o como subalternos, decidimos dedicarnos al menos una vez en nuestra vida al mundo del espectáculo, creo que deberíamos contar con dos elementos imprescindibles: la convicción de que estamos haciendo lo que queremos hacer y, por eso, lo vamos a hacer con ganas; y el conocimiento, la idea más o menos clara de cuál elegimos como nuestra vía para llegar al público. Estoy seguro de que la convicción la tengo. Y me gustaría pensar que, convencido, me acerco al público por tres vías paralelas: la simpatía, la emotividad y la provocación.
Después del primer concierto, creo que de esos tres caminos, he avanzado más por el de la simpatía -la mayoría se ríe, pese a que a muchos les caiga antipático- y por el de la provocación -aunque se trate de una provocación, en mi opinión, bastante “light”, de tocahuevos de salón… pero que, según lo han expresado algunos, para ellos es poco menos que pútrida o demoníaca-. Por la senda de la emotividad he llegado a menos gente. Me gustaría cambiar eso, pero no sé cómo podría hacerlo.
No obstante, he tenido la suerte de que unas cuantas personas cuyo criterio considero muy válido e importante para mi, sí me hayan hecho ver que, de mi “punk sentimental” a ellos les llega la segunda parte del concepto tanto como la primera. Gracias
Agradezco mucho a todas las personas que últimamente se han tomado el interés de escuchar aunque sea una única canción de todas las que he publicado. Se lo agradezco también a los que se han servido de esa escucha como motivo para criticarme e incluso insultarme. Pero, como es lógico, se lo agradezco mucho más profundamente a quienes me han escuchado, lo han disfrutado, y se han tomado la molestia de hacérmelo saber y de compartirlo con otra gente.
¡Gracias gracias gracias!

Raúl Querido en directo, por BeLi GR: concentración, convicción y síntesis analógica virtual. Lo demás nos es dado por añadidura.
Pd.: Y otro día escribiré sobre lo que pensaba tratar cuando comencé este post, promoción, “hypes” y odio anónimo 2.0.




