Veintitrés minutos

23/08/2010

Noticia y explosión de interés, odio y, afortunadamente, también elogios.

Fue el mismo día en que iba a debutar en directo, en el Costello Club, una sala con aforo, buen sonido y cierto prestigio -lo anterior fue un experimento, muy grato: mini-recital en el local de ensayo, como telonero de Los Autócratas, amigos queridos y admirados-. El estreno en concierto fue también como telonero, de mi querido y admirado Algora. Víctor dio un concierto redondo, acompañado de Nacho y Javi, que le arropan tan bien con la guitarra eléctrica, el teclado y la electrónica como ya lo hicieran con la acústica y el trombón, en aquellos conciertos en los que, aún a medio hacer, estrenaban las canciones que han acabado haciendo de ‘Galimatías’ el disco caleidoscópico y celeste que es, espacial y maravilloso.

Antes de que Algora hiciese lo suyo -emocionar dándolo todo- yo hice lo que pude, y salió muy bien. Desde el escenario el concierto lo veía mal, y lo escuchaba raro: mi voz mucho más alta de lo que estoy acostumbrado, las luces de frente y pocas referencias más, aparte de si la gente aplaudía entre canción y canción, o si se reía de las gracietas con las que procuré amenizar los tiempos muertos. Afortunadamente hubo aplausos al final de todos los temas, y debía yo de tener la noche simpática, porque me rieron mucho las gracias. Cuando terminó el concierto, hubo bastantes amigos que me dijeron que les había gustado más en vivo que en disco.

Me resulta sorprendente que, lo que yo hago, pueda gustar más en concierto, en una sala, que tal y como queda grabado todo, mezclado y masterizado sin salir de casa. Porque Raúl Querido es un proyecto en esencia casero. Y porque siempre pensé que, el día en que me decidiese a cantar en público, todos alrededor huirían horrorizados. Supongo que el haber esperado muy poco para empezar a grabar, pero haber grabado muchas canciones antes de probar a interpretar unas pocas en directo, ha hecho que sepa afinar o entonar mejor de lo que podía imaginarme cuando concluí mis primeras composiciones.

O quizá no. Pero da igual, porque lo importante -lo único importante, creo yo, cuando decides dar un espectáculo en vivo, y cobrar la entrada- es que la mayoría de los asistentes pase un rato divertido, que les resulte más intenso que extenso, y que se vayan a casa con una idea más o menos duradera de lo que han visto.

Todas las personas que, profesionalmente o como subalternos, decidimos dedicarnos al menos una vez en nuestra vida al mundo del espectáculo, creo que deberíamos contar con dos elementos imprescindibles: la convicción de que estamos haciendo lo que queremos hacer y, por eso, lo vamos a hacer con ganas; y el conocimiento, la idea más o menos clara de cuál elegimos como nuestra vía para llegar al público. Estoy seguro de que la convicción la tengo. Y me gustaría pensar que, convencido, me acerco al público por tres vías paralelas: la simpatía, la emotividad y la provocación.

Después del primer concierto, creo que de esos tres caminos, he avanzado más por el de la simpatía -la mayoría se ríe, pese a que a muchos les caiga antipático- y por el de la provocación -aunque se trate de una provocación, en mi opinión, bastante “light”, de tocahuevos de salón… pero que, según lo han expresado algunos, para ellos es poco menos que pútrida o demoníaca-. Por la senda de la emotividad he llegado a menos gente. Me gustaría cambiar eso, pero no sé cómo podría hacerlo.

No obstante, he tenido la suerte de que unas cuantas personas cuyo criterio considero muy válido e importante para mi, sí me hayan hecho ver que, de mi “punk sentimental” a ellos les llega la segunda parte del concepto tanto como la primera. Gracias :)

Agradezco mucho a todas las personas que últimamente se han tomado el interés de escuchar aunque sea una única canción de todas las que he publicado. Se lo agradezco también a los que se han servido de esa escucha como motivo para criticarme e incluso insultarme. Pero, como es lógico, se lo agradezco mucho más profundamente a quienes me han escuchado, lo han disfrutado, y se han tomado la molestia de hacérmelo saber y de compartirlo con otra gente.

¡Gracias gracias gracias! :D

Raúl Querido en directo, por BeLi GR: concentración, convicción y síntesis analógica virtual. Lo demás nos es dado por añadidura.

Pd.: Y otro día escribiré sobre lo que pensaba tratar cuando comencé este post, promoción, “hypes” y odio anónimo 2.0.


CONCIERTO: ALGORA + RAÚL QUERIDO

19/07/2010

Me han invitado a tocar como telonero de Algora, el próximo día 30 de julio, en el Costello Club. La velada está organizada por Dress For Excess, el sello de Algora, dentro del festival El Subterráneo, que cada verano se celebra en el Costello… estar presente es para mi un gran honor, más aún abriendo noche para uno de mis artistas favoritos y gran amigo.

Además, tocar antes de Algora es garantía de que, aunque mi concierto (re)debut saliese mal, él arreglaría luego las cosas. No os perdáis su directo: a partir de las 21:30h empieza todo y el precio, muy módico, es de 6€.

¡Que no falte naide!

Cartel del evento ALGORA + RAÚL QUERIDO, por Ricardo Cavolo


ALGORA BAJO EL SOL DE JULIO

19/07/2010

Si no fuesen ahora las 2:12h, sería primera hora de la tarde. Si fuese por la tarde, sería domingo. Si fuese domingo, y verano, en la tele darían el ciclismo y en mi cabeza continuaría la serie de silogismos vacíos por dentro y convexos por fuera, con los que procuro sosegarme, mecerme por dentro, conciliar el sueño y dormir la siesta. Tras la siesta, o por la mañana, cuando ya entra el sol por la ventana, sí suelo acordarme de lo que he soñado.

Duermevela de madrugada, sueño y escribo al dictado: soy automático y es por la tarde , es domingo, el ciclismo, los silogismos, la siesta y, de pronto, despierto. Voy derecho a mi última discoteca, donde suenan los discos que salvaré del incendio que destruirá todo; lluvia de brasas, Apocalipsis de una tarde cualquiera de agosto. De momento es julio, aún me queda tiempo para elegir. Hay dos discos que se vienen conmigo, uno en cada bolsillo del pantalón: ‘Planes de Verano’; ‘Galimatías’.

Algora es el chico más guapo al que he abordado tras un concierto. Es el cantante con la voz más bonita al que he abordado después de un concierto. Es el mejor letrista al que he abordado después de un concierto. Es cierto que no suelo acercarme a los cantantes después de sus conciertos, pero lo excepcional del asunto no desmiente lo que es una verdad absoluta y, por lo tanto, sencilla e inagotable: a muy pocos le queda la barba tan bien como le queda a Algora; a muy pocos, en el reparto de los dones, les dieron tanta poesía y tanto pop como a él. A muchos menos aún, les sale un primer disco como el suyo.  Y menos todavía son los que se atreverían con un segundo disco como el que se acaba de inventar. Genial.

Nadie podrá perdernos en una tarde de julio como nos pierde él en sus palabras. Lo raro es lo normal. Y hay tanta belleza y tanto calor: tanto drama roto y tanta felicidad. Los paraguas pueden ser sombrillas, y julio puede ser ya agosto.

No sé qué estáis esperando. ¡Dejad de leer esto! Corred a conseguir ‘Galimatías’. Nunca es demasiado pronto para conseguir lo imprescindible, antes de que se acabe el mes y se acabe la tarde. De nada.

'Galimatías', el impresionante segundo LP de Algora. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre él...

[Este texto ha sido originalmente escrito para el próximo nº del fanzine Ramalazo; lo he aprovechado para rearrancar el blog. Esperemos que esta vez sea la buena y siga escribiendo por aquí habitualmente ¿no?]


Sueño, pérdida y alucinación

03/05/2010

Esto es lo más parecido a un post único que, se me ocurre, seré capaz de escribir. Voy a empezar relatando un sueño, que es una cosa que no suelo hacer por dos razones: aunque me gusta que algunas personas me cuenten lo que han soñado, a mi no me interesa especialmente compartir lo que he soñado yo. Y la otra razón, más tajante sin duda, es que casi nunca me acuerdo de lo que he soñado; cosa que, comoquiera que se repite a lo largo del tiempo, hace que ese olvido automático al despertar conduzca a menos interés aún recuperar y comunicar cosas que normalmente no recuerdo. Sólo se me suelen quedar en la memoria retazos de los sueños tenidos en el duermevela después de que suene por vez primera el despertados y antes de levantarme. O bien, las ensoñaciones de siesta, cuando entra aún el sol por la ventana.

-Sueño-

El caso es que, la noche del viernes al sábado, terminó con un amanecer poco a poco y, en el último tramo, soñé un concierto, en el que actuaba yo, con gran regocijo del público, por cierto. Tocaba mi tecladillo, le daba golpes a los pulsadores de mi caja de ritmo, cantaba todo lo bien que podía y procuraba amenizar los ratos entre canciones con bromas que, afortunadamente, eran celebradas, al menos por los amigos que me veían y escuchaban desde las primeras filas de una sala pequeña y acogedora. Nadie fumaba, así que todo era muy agradable alrededor de mi música, a veces estridente.

Yo iba con bigote y patillas, sin restos de barba por demás, con el pelo un poco más largo de lo que lo tengo ahora y llevaba puestas mis gafas, nada de lentillas. Iba vestido con vaqueros piratas, enseñando parte de mis piernas que, en el sueño, no eran ni más ni menos peludas que en la realidad. Por arriba llevaba una camiseta y una camisa arremangada. La camisa parecía muy fresca y su estampado floreado animaba bastante la estampa conjunta. Debajo de la camisa llevaba una camiseta negra en la que ponía, en letras mayúsculas, blancas y de buen tamaño:

CAFÉ

=

DEMONIO

El sábado comentaba por Facebook con una amiga este sueño -en versión hipersintetizada- y ella me decía que <>. Yo soy muy amante del café, aunque no considero que el café me ame precisamente. Supongo que en la preclaridad del sueño, se me ponía sobre aviso de mi “cafeinomanía”. ¿Debería renunciar al café definitivamente y, quizá, también al té? ¿Eso sería posible? ¿Debería asumir que el café, y no otra, es mi droga, y seguir dándome a ella, pero también advertir a los demás, haciéndome esa misma camiseta soñada -que, por cierto, se parecía un poco a aquella <> que llevaba Fernando Sánchez-Dragó-? ¿Debería volver de inmediato a mi sana costumbre de no relatar los sueños?

-Realidad-

Escribiendo a deshoras, disfrutando (hasta cierto punto) de la facilidad con que mi cuerpo asume los desfases y descuadres horarios, de pronto he pensado que, entre todo lo que perdí -sin posibilidad de recuperarlo- cuando el disco duro de mi ordenador de pronto se estropeo, irremisiblemente, estarían si mal no recuerdo las fotos y los vídeos de cuando estuvimos en Brighton pasando el fin de semana y viendo en concierto a Daniel Johnston. Me ha dado una pena terrible.

Había fotos que se correspondían con recuerdos muy bonitos. Había vídeos de concierto -subí dos de ellos a mi cuenta de YouTube: este y este; pero decidí reservarme la canción que interpretó Daniel en el bis, para subirla más adelante. Una de las canciones más hermosas de toda la música, de las que más me emocionan siempre y que, en aquella ocasión, nos fue dedicada como un buen deseo para el año nuevo. Qué suerte la de todos aquellos que, alguna vez en la vida al menos, encontramos el amor verdadero.

Como Amparo está dormida a estas horas -y muy bien que hace-, y yo no puedo preguntarle, la incertidumbre sobre las fotos me acompañará hasta mañana. Aunque casi seguro estoy de la pérdida total de las imágenes de todo aquello. De los recuerdos, al menos, no.

-Fantasía-

Me quiero inventar un lugar donde Daniel Johnston es completamente feliz y todo lo bueno que las letras de muchas de sus canciones desean a quien las escucha -y que él se desea a sí mismo- se hace realidad. Me lo invento, lo imagino, no lo sueño.

Es ahora más realidad que antes, y no gracias a mi fantasía, desde luego. Sino que, con fotos y vídeos perdidos y todo, lo que no se me olvida es como, en lucha increíble consigo mismo, Daniel demostró en el escenario que por fin es consciente de que es lo que siempre quiso ser: una estrella de la música pop -al menos en el corazón de muchos, muchos fans que le queremos- y que, a pesar de las limitaciones físicas que arrastra, está a gusto allí arriba, sabe donde está y sabe lo que hace. Y si lo hace como lo hace, es porque quiere y porque, al ser un genio bueno, lo que hace es genial, y reconfortante.

Ricardo Cavolo, somo siempre genial: lo que yo le conté de Daniel Johnston en Brighton, escuchado, interpretado y mejorado por él.


Patatas y vodka; erratas y postpunk: Raúl Querido vs. Raúl Querido (microautoentrevista)

20/04/2010

Viene del post anterior…

- ¿Qué brillante idea ha hecho que tu mañana de lunes sea menos odiosa?
- El arranque de la semana laboral no sólo ha sido llevadero, sino que ha estado muy bien: después del desayuno me he quedado leyendo este libro de entrevistas con personalidades del post-punk y, en él, los Devo explicaban que somos patatas. De entre el reino vegetal, identificarse con las patatas me parece una gran, gran idea: modestas, imperfectas, casi nadie repara en ellas y, sin embargo, están por todas partes. Mi cabeza ha saltado de Ohio a Madrid y de aquí a Alemania, en concreto a Colonia en los setenta, y he visto patatas en todos los menús, en todos los platos. Platos de patatas fritas sobre una banqueta al lado del sintetizador… ¡guau! Me he ido contento al trabajo.

Raúl Querido haciendo de las suyas

El entrevistado, jugueteando con una viandante, a la que ha dejado helada y metálica.

- ¿Con qué te diviertes últimamente?
- ¿En sentido general? Sobre todo haciendo canciones, supongo.
- Y al hacer canciones ¿hay algo que te guste especialmente?
- Muchas cosas pero, creo, sobre todo lo de los errores gramaticales no forzados. Últimamente me dedico a meter algunos errores gramaticales en las canciones, cosas que pueden bien pasar desapercibidas o bien impactar al oído, leismos y laismos, construcciones raras, hipérbatos confusos, aliteraciones mal hechas, etc. Cosas así. Todo viene del gusto por las letras de Joe Crepúsculo, Julieta Venegas y Calamaro, que suelen incluir algún error gramatical aquí y allá y resultan tan increiblemente rítmicas y expresivas. A mi no me sale natural, como a ellos, pero me lo paso muy bien tratando de ensayar el error y la errata natural. Soy un poco idiota, ¿sabes? Pero supongo que eso también es la clave de alguna inútil forma de brillantez.

- ¿Qué canción venías escuchando en el metro?
- ¡Vaya! ¡Me alegra que me hagas esa pregunta! Y aunque sí, lo enuncio así porque es lo que dicta el tópico, es verdad que me alegro mucho. Porque esa pregunta, casualmente, pone en directa relación las dos anteriores. Hoy venía en el metro leyendo el libro del que te hablaba, el de entrevistas con la gente que hizo del post-punk un momento de evolución, revolución y, en el caso de Devo, hasta de luminosa de-volución musical. Es un libro en inglés, dudo que lo haya traducido al castellano. Últimamente me gusta leer sobre todo sobre música y sobre ciencia, en particular zoología; y casi siempre en inglés. Aparte leo comics y revistas. Los libros me los compro vía Amazon y sobre esos temas. Al leer en inglés, mientras escuchas música, lo mejor es que esta sea instrumental o, si no, que no sea en inglés, para no entrar en conflicto con las letras impresas. Si simultaneo un disco cantado en castellano o catalán con una lectura en inglés me entero bien de las dos cosas. Esta mañana estaba con la maqueta de No Nos Llamamos Fiodor. Se trata, en gran medida, del clásico grupo de filólogas geniales. Desgraciadamente no encontrarás ni un solo error gramatical en sus letras pero, aún así, letras, música y sonido, son increíbles. En mayo se supone que sacarán disco nuevo. Con que sea la mitad de bueno que la maqueta, ya será de lo mejor del año. Extraordinario.


A veces hago el Krishnamurti

19/04/2010

Además de hacer el mentecato, de vez en cuando reflexiono y hasta me escucho a mí mismo…

Esta mañana, pensando en las entrevistas, los grupos jóvenes, los que ya no son tan jóvenes y los que entretienen y aburren en las entrevistas, me he acordado de la que le hice a Marc y Belly de Dorian. Fue hace unas cuantas ediciones del FIB y el equipo técnico que, como yo, servía los intereses informativos de MTV España, acabó terriblemente harto. Marc contestó las preguntas tan por extenso y, parecía, tan mecánicamente, que todo hacía pensar que había pasado meses, quizá años enteros, preparándose para cuando su momento de fama llegase, ensayando preguntas y respuestas en su habitación.

Aquello resultó en el menor número de preguntas y la mayor longitud en las respuestas de todas las entrevistas que hicimos el festival.

Esta mañana he aprovechado el recuerdo para urdir una micro-auto-entrevista, según salía del metro. Me he lanzado tres preguntas y, en el camino a la oficina, me ha dado tiempo a responderme, por extenso aunque sin ese abuso del reloj de los Dorian. He procurado evitar las preguntas que a buen seguro me harán una y otra vez cuando sea insoportablemente famoso y me he centrado más en lo que a mi me interesa saber… sobre mi. Curiosidades. Cosas mundanas. Tontadas. Majaderías.

Mi micro-auto-entrevista constituirá el contenido del próximo post. Ya veréis: ¡me ha quedado fetén!


Pisaverdes

16/04/2010

Por alguna razón, no sé si por timidez, por moda o porque, en general, hay cada vez menos cosas interesantes y novedosas que decir, los grupos pop recientes, más o menos jóvenes, caen en la idiotez gratuita -algunos lo llaman “pose arty“- cuando quieren ser frívolos, irónicos o graciosos en sus respuestas a las entrevistas, incluso a los cuestionarios más sencillotes, que les pasan de los medios musicales.

A lo largo de esta semana me he encontrado leyendo, preso de la vergüenza ajena, respuestas supuestamente graciosillas de bandas populares y con pujanza, como Extraperlo; con talento y misterio, como Edredón; o con talento, pujanza, misterio, carisma y excelentes letras, como Los Claveles. Las entrevistas daban la impresión de que las bandas quería, antes que nada, comportarse como estrellas. Eso no es nuevo: sentirse joven, andar como un pavo real… otros antes lo hicieron, algunos con éxito. Pero hay que hacerlo con gracia y, de eso, no había mucho en las citadas entrevistas.

¿Qué está pasando? ¿Les falta a esas bandas una cocción (pastilla de doble caldo incluida)? ¿Me estoy volviendo un amargado? ¿Hay que dejar de leer entrevistas demasiado coyunturales y dedicarnos solo a la música de las bandas en crecimiento?

Seguramente sea eso. No en todo los casos. Pero sí en más de los que uno quisiera, leer buenas entrevistas es muy entretenido. Aunque claro que, la música, eso es lo más importante.

A ver si me compro el segundo CD-R de Los Claveles, Tanatorio, y lo escucho del tirón.

'Tanatorio', segundo CD-R de Los Claveles

'Tanatorio', segundo CD-R de Los Claveles. Editado por Discos Walden/Gramaciones Grabofónicas


Ordinario e inusual

14/04/2010

Por alguna razón, hasta hoy no había querido buscar ningún vídeo de mi admirado -y, desde la distancia, querido- Owen Ashworth actuando como Casiotone for the Painfully Alone.

Esta tarde me he decidido a pincharme unas cuantas canciones en formato vídeo-directo. Ahí va una:

También he decidido que ya tocaba abrir un blog nuevo y escribir el él.

Este es. Gracias por pasaros por aquí.


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